domingo, 12 de noviembre de 2017

Sara Herrera Peralta
Esta semana nos acompañará la joven poeta Sara Herrera Peralta. Nacida en Jerez de la Frontera (1980)  ha vivido en numerosas ciudades. Actualmente reside en Toulouse. Feminista, curiosa y creativa le entusiasma viajar, la fotografía y el flamenco. Ha publicado ya diez libros de poesía y ha colaborado en diversas revistas. El poema que traemos esta semana es fiel reflejo de la actitud de muchos jóvenes de nuestro tiempo que prefieren salir fuera a buscar una vida mejor de la que pueden tener aquí.

¿Por qué te vas tan lejos?,

me preguntó la abuela.

Tengo que trabajar, le dije.

Nosotros también nos fuimos,

igual nuestros hermanos:

ellos no volvieron.

Te vas tan joven y sola, decía,

serás extranjera.

Y señaló el mapa.

¿Por qué te vas tan lejos?,

repetía, con lo bien que estabas

aquí -coche, hipoteca, préstamo-.

Voy a buscar una vida grande, abuela.

Y la abuela me miró a los ojos,

acariciando mi cara con sus manos:

que el viaje no sea duro,

que el país sea una casa,

que los amigos te duren para siempre.

 

domingo, 5 de noviembre de 2017

Joan Margarit
Hoy cumple noventa años una de las personas más honestas de este país: el filósofo Emilio Lledó. Para rendirle un modesto homenaje lleno de admiración traemos esta semana el bellísimo poema que inspiró al poeta catalán Joan Margarit una conversación de amigos. Cuenta el poeta que el filósofo, Luis Antonio de Villena, Carlos García Gual y él mismo se reunieron en una ocasión y aquella charla de amigos llevó a las confidencias y entre ellas Emilio Lledó explicó la profunda huella que dejó en su vida la temprana muerte de su esposa. Con esa génesis Margarit compone un poema cargado de emoción en el que entrecruzan sus caminos la ausencia de la esposa, los hijos y la lectura de la Ilíada.

                            FILÓSOFO EN LA NOCHE

Cuando la alta noche negra de Madrid
cierra los cristales de la calle O'Donnell,
dejo que mi frente repose en tu ausencia.
He abierto la Ilíada. Apolo Cabreado
es como la noche y, al marcar el paso,
golpean las flechas su carcaj de cuero.
Frío está tu sitio, que nadie ha ocupado.
Hablo al desvestirme, como si estuvieras:
me acostumbré a hacerlo los primeros días.
Sin tus frascos, sólo me torna el espejo
del baño el progreso lento de la edad.
Doblada la ropa, me pongo el pijama
con la bata gris ceñida a mi cuerpo
y las zapatillas en los pies de viejo.
Amo más que a nadie, junto a mí, tu ausencia,
más próxima siempre si vuelvo a la Ilíada,
cual si te acercara el eco lejano
de alguna verdad desde aquella playa.

Junto a mí y tu sombra creció nuestra hija
y nuestros dos hijos: ayer recibí
carta del mayor. Apenas recuerdan:
he sido su Homero de ésta, nuestra Ilíada.
Muy lejos del mar de ramblas con plátanos
en donde te hallé, no he podido nunca
sentir más Helena que tú en mi interior.
Cerca está el pasado, como frente al piso
el aire en los árboles negros del Retiro.
El aspecto de Héctor, con yelmo y coraza,
ha asustado a su hijo. La noche la cruza
el desesperado ruido de una moto.
Quizá, bajo el bronce de la soledad
asusté también a nuestros tres hijos.

Tu fotografía, ya de un tono sepia,
se encuentra en mi mesa, perdida entre libros:
joven lejanía de triste sonrisa.
Troyanos y aqueos -un mar encrespado
de cascos y escudos, de lanzas de leño
con puntas de bronce- sentados esperan
junto al mar de tarde que brama en la playa.
Ayante golpea el escudo de Héctor,
pero estoy ausente: pienso en nuestro mar,
virgen como en Troya, de la Costa Brava
los años sesenta. Abro el ventanal.
Hoy viven muy lejos la hija y los hijos,
mayores que tú: te fuiste tan joven.
Pienso, melancólico, que oscurecerá
ahora en Chicago. Berlín y las verdes
afueras de Londres yacen en la noche.
Y a ti no te esperan más albas que éstas
que surgen de noche entre las palabras.

Mientras las hogueras acechan las naves,
malos pensamientos como el mar negruzco
que arroja algas tristes, también van cercándome
como si los dioses de Homero existieran.
Tanto tiempo muerta mientras yo envejezco
solo con la Ilíada. Pero allí en la playa,
entre dos combates, donde con estrellas
el cielo es más negro, duermes, como Helena,
en tu oscuridad, aquí junto a mí.
Cual casco de bronce de un guerrero exhausto,
me pesan los párpados al ir recordando
Pedralbes y el cielo azul de la tarde
en la primavera de aquella ciudad.
Delgado, ideal -la línea de Euclides es
el lugar donde transcurre la Ilíada
que leemos juntos -en mi vida tú,
en tu muerte yo. Me sale el filósofo
al ver cómo Aquiles elige la gloria
en vez de la vida. Comienza la ética:
la noble y antigua lección del dolor
ya estaba en la Ilíada. Héctor y los suyos
combaten a muerte frente a las barcazas.
Siempre hay un Aquiles que espera en la sombra.
Pienso que la ausencia -como el agua fría
templaba las armas- me forjó más duro.
Cada cual escucha en su propia Ilíada
las armas que chocan con brillantes yelmos,
los hórridos gritos que lanzan los griegos
en las barcas que arden. Alcatoo en tierra:
su último latido vibra con la lanza
hincada en su pecho. Tú serás la lanza
que tiemble en el último deseo en mi cuerpo.
Van carros vacíos por la playa huyendo
y el leve rumor al pasar las hojas
es como si fuera tu débil presencia.
Y ya en los cristales se alza el horizonte
del parque, aclarándose, como si brillaran
tras los negros árboles las armas de Aquiles.

Te he buscado siempre. Tantas, tantas veces
he desembarcado por sólo una luz
en costas abruptas. Abro la ventana,
me llama en el parque un alba de pájaros.
La dura vejez pone en la mirada
unas largas playas igual que en la Ilíada.
Mercante oxidado, llegando a un gran puerto
hendiré aguas sucias en donde revuelan
miles de gaviotas, buscando una inmóvil
mujer solitaria que espera en la dársena.
Hoy, cuando la proa se hunde fatigada
y ya el navegante no ve bien de lejos,
se borra la costa. Mirando las olas,
recuerdo tus ojos con luz del ocaso
y, sonriente, pienso que, gris y romántica,
te llevo en el buque de hierro del alma.
 

domingo, 29 de octubre de 2017

Emily Dickinson
Esta semana queremos compartir con todos nuestros amigos un maravilloso poema de la escritora norteamericana. Los lectores habituales ya la conocen porque es una de nuestras autoras favoritas. En esta ocasión el poema nos sirve para reflexionar sobre el tema de la muerte. Emily Dickinson escribió dos versiones de este poema. La que nosotros traemos esta semana es la última, de 1861. Las poderosas imágenes del poema nos acercan al sueño eterno de aquellos que han muerto e incluso se permite la autora cierta ironía sobre el cristianismo, que en la versión anterior del poema era aún mayor:  "¡Cuánta sagacidad yace aquí muerta!"

Safe in their Alabaster Chambers—

Untouched by Morning

And untouched by Noon—

Lie the meek members of the Resurrection—

Rafter of Satin—and Roof of Stone!

 

Grand go the Years—in the Crescent—above them—

Worlds scoop their Arcs—

And Firmaments—row—

Diadems—drop—and Doges—surrender—

Soundless as dots—on a Disc of Snow—

 

 

A salvo en sus Cámaras de Alabastro,
Insensibles al amanecer y al mediodía,
Duermen los mansos miembros de la Resurrección,
Vigas de raso, y techos de piedra.


Solemnes pasan los años, crecientes,
Sobre ellos los mundos recogen sus arcos -y los firmamentos reman-
Se arrojan diademas y se rinden los sabuesos
Tácitos como puntos -sobre un Disco de nieve-.

domingo, 22 de octubre de 2017

Matilde Alba Swann
Estas semanas en las que el ruido y la furia lo contaminan todo nos pasan por alto temas que no podemos dejar a un lado. Uno de esos temas es el que nos ha inspirado para elegir el poema de esta semana: el alto grado de pobreza infantil que padecemos en nuestro país sin que nadie parezca enterarse ni estar dispuesto a hacer nada por impedirlo. El poema lo compuso hace muchos años Matilde Alba Swann, pero parece que podría haberlo escrito ayer. La autora argentina (1912-2000) fue una de las primeras mujeres de su generación en pasar por la Universidad y ejerció como abogada durante unos cincuenta años siempre ligada a la defensa de los derechos de los indefensos. Valga su reflexión para que no nos olvidemos de los que más nos necesitan.

        POBREZA A LOS DIEZ AÑOS


Toda mi angustia tuvo la forma de un zapato.
de un zapatito roto, opaco, desclavado.
El patio de la escuela... Apenas tercer grado...
Qué largo fue el recreo, el más largo el año.
Yo sentía vergüenza de mostrar mi pobreza.
Hubiera preferido tener rotas las piernas
y entero mi calzado. Y allí contra una puerta
recostada, mirando, me invadía el cansancio
de ver cómo corrían los otros por el patio.

Zapatos con cordones, zapatos con tirillas,
todos zapatos sanos. Me sentía en pecado
vencida y diminuta, mi corazón sangrando...
Si supieran los hombres cuánto a los diez años
puede sufrir un niño por no tener zapatos...
Qué anticipo de angustia. Todavía perdura
doliéndome el pasado. El patio de la escuela
y aquel recreo largo...

Mi piecesito trémulo, miedoso, acurrucado.
Mi infancia entristecida, mi mundo derrumbado.
Un pájaro sin alas, tendido al pie de un árbol.
La pobreza no tiene perdón a los diez años.
 

domingo, 15 de octubre de 2017

José Ángel Valente
El poeta que nos acompañará esta semana no necesita presentación. José Ángel Valente es un poeta de referencia en la lírica española. Su palabra depurada, desnuda de artificios conecta directamente con nuestra sensibilidad. En el poema de esta semana establece un diálogo con la tradición clásica. Un bellísimo verso del libro VI la Eneida de Virgilio planea en el centro del poema:
                                    Ibant obscuri sola sub nocte per umbram
Esa oscuridad que  acompaña a Eneas y a la Sibila de Cumas en su entrada al Hades nos envuelve a todos y nos enfrenta a nuestro demonio interior.

                ENEAS, HIJO DE ANQUISES, CONSULTA A LAS SOMBRAS

Oscuros,

 en la desierta noche por la sombra,

 habíamos llegado hasta el umbral.

 

 La mujer era un haz de súbitas serpientes

 que arrebataba el dios.

 

 Oh virgen, dime dónde

 está en el corazón del anegado bosque

 el muérdago.

                           Volaron las palomas

 a la rama dorada.

 

 Habíamos llegado hasta el umbral

 (de mares calcinados, del infinito ciclo

 de la destrucción).

 

 Aquí desnudo estoy,

 ante el espasmo poderoso del dios.

 

 Aquí está el límite.

                                Ya nunca,

 oscuros por la sombra bajo la noche sola,

 podríamos volver.

                               Pero no cedas, baja

 al antro donde

 se envuelve en sombras la verdad.

 Y bebe,

 de bruces, como animal herido, bebe su tiniebla,

 al fin.
 

domingo, 8 de octubre de 2017

Antonio Gómez
Antonio Gómez es ante todo un poeta visual. Nacido en Cuenca en 1951 reside desde hace muchos años en Mérida. La experimentación poética es el terreno en el que siempre se ha encontrado más cómodo: los libros objeto, libros de artista, las revistas ensambladas son una parte fundamental de su obra. Esta semana acompañamos el poema elegido con la imagen de una de sus obras visuales, "Manos blancas". La reflexión del poema escrito y el visual nos invita al diálogo interior sin perder de vista el horizonte cotidiano.

Como origen

la mujer y el hombre.

   

Como testimonio

el vuelo libre de las aves.

 

Como fundamento

cualquier semilla fértil.

 

Como primicia

emociónate y llora.

 

Como motivo

el dolor nuestro y el ajeno.

 

Como curiosidad

visitar sin prisa un cementerio.

 

Como reflexión

todos los espejos.

domingo, 1 de octubre de 2017

Maria Mercè Marçal
En este blog no tenemos más patria que las palabras, más bandera que la poesía y nuestra única intención es buscar la belleza que desprende la unión de las dos. En una semana tan complicada como esta que hoy empieza, queremos llamar la atención sobre una poeta catalana, Maria Mercè Marçal, que desapareció demasiado pronto, pero dejó una obra de gran hondura. Traductora y narradora además de poeta, siempre estuvo comprometida con la causa feminista. En una época en la que era difícil ser homosexual y madre soltera,  ella no solo no se escondió sino que también lo relató en algunas de sus obras. De  sus Poemas de deshielo traemos este hermoso canto al amor: un mismo origen, dos lenguas, un sentimiento universal.

Negar-me en tu desposseir-me
d’aquesta rigidesa que m’emmotlla
i em dóna cos fluir sense contorns
lliscar pel tacte obert de tota cosa
amarar les parets l’ eix que ens endega
filtrar-me llenegar per les clivelles
dels temps esllavissar-me sense fites
rossolar pel teu cos com una bola
de neu que s’ageganta i s’incendia
allau roent endins de tu neu fosa
fluir fluir sense confins negar-me
en tu negar-te: i afirmar l’empremta
vivent, imperceptible, de l’amor sobre l’aigua.

 

 

 

ANEGARME negarme en ti desposeerme
de aquella rigidez que me moldea
y me da cuerpo flujo sin contornos
surcar el tacto abierto de las cosas
empapar las paredes el eje que nos fija
filtrarme deslizarme por las grietas
del tiempo derrumbarme sin parar
resbalar por tu cuerpo como bola
de nieve que se agranda y que se incendia
candente alud en tu nieve fundida
fluir fluir sin límite anegarme
en ti anegarte: y afirmar la huella
imperceptible, viva, del amor sobre el agua.

 

domingo, 24 de septiembre de 2017

Adam Zagajewski
La lectura de un artículo de Antonio Muñoz Molina hace unas semanas me llevó al poeta polaco Adam Zagajewski. La vida de este autor, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2017, resume el mundo del siglo XX. Nació en una ciudad (Lvov, 1945) que actualmente pertenece a otro país, se crio en otra a la que le ocurre lo mismo. Fue primero un desplazado y después un exiliado. Según sus propias palabras: “Dondequiera que uno corte la vida, siempre la parte en dos mitades". Hoy da clases en una universidad de Estados Unidos y vive entre París y Cracovia. Su poesía ha sabido conjugar  la ironía y el éxtasis, lo sublime y lo cotidiano, sin renunciar a la claridad pero tampoco al misterio.

                             Senza Flash

Senza flash!  «Sin flash!»
(exclamación que se oye a menudo en las galerías italianas)

Sin llama, sin noches de insomnio, sin ardor,
sin lágrimas, sin grandes pasiones, sin convencimiento.
Viviremos así: senza flash.

Queda y pausadamente, dócilmente, entre sueños,
las manos manchadas con la tinta negra de los diarios,
las caras grasientas de crema: senza flash.

Turistas sonrientes, camisas impecables,
Herr Lange y Miss Fee, Monsieur et Madame Rien
entrarán en el museo: senza flash.

Se detendrán ante el cuadro de Piero della Francesca, donde
Cristo, casi enajenado, surge de la tumba,
resucitado, libre: senza flash.

Quizás ocurra entonces algún hecho imprevisto:
se agite el corazón bajo el tejido suave,
se haga el silencio, destelle el flash.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Nuevo curso
Este blog retoma su actividad con el nuevo curso y como ya es tradición abrimos etapa con Jaime Gil de Biedma. Muchas son las esperanzas y las incertidumbres ante un nuevo año, por ello no está de más reflexionar sobre el tiempo que pasa irreparablemente, como ya decían los antiguos, y agarrarse a la belleza de las palabras frente al desamparo.

                                                            Arte poética
                                                                                  A Vicente Aleixandre

                                               La nostalgia del sol en los terrados,
                                               en el muro color paloma de cemento
                                               -sin embargo tan vívido- y el frío
                                               repentino que casi sobrecoge.

                                               La dulzura, el calor de los labios a solas
                                               en medio de la calle familiar
                                               igual que un gran salón, donde acudieran
                                               multitudes lejanas como seres queridos.

                                               Y sobre todo el vértigo del tiempo,
                                               el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma
                                               mientras arriba sobrenadan promesas
                                               que desmayan, lo mismo que si espumas.

                                               Es sin duda el momento de pensar
                                               que el hecho de estar vivo exige algo,
                                               acaso heroicidades -o basta, simplemente,
                                               alguna humilde cosa común

                                               cuya corteza de materia terrestre
                                               tratar entre los dedos, con un poco de fe?
                                               Palabras, por ejemplo.
                                               Palabras de familia gastadas tibiamente.


sábado, 17 de junio de 2017

Jaime Gil de Biedma
Llegamos por fin al final de las clases. Desde que comencé a poner un poema cada semana de clase hace ya muchos años siguiendo la estela de Andrea Villarrubia ha sido Jaime Gil de Biedma el poeta que abre y cierra el curso. Así que ahora que llegamos al final de este primer año con blog tiene que ser él quien despida este periodo. Y que mejor poema que esta maravillosa celebración de la amistad para dar las gracias a todos aquellos que nos han seguido fielmente cada semana y a los nuevos amigos que hemos hecho. Feliz verano a todos y os esperamos en septiembre.

          Amistad a lo largo

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.

                                       Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más:
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.
Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
-ésas que ya no dicen cosas-,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos con los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que nos sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.

 

 

domingo, 11 de junio de 2017

Francisco Brines
Francisco Brines es uno de los poetas más reconocidos de la generación de los cincuenta. De tradición mediterránea su poesía tiene un tono elegíaco en la  que los temas más frecuentes son el amor, el paso del tiempo y la muerte. Ese tono predomina en el poema que traemos esta semana, memoria de un pasado que se revive con nostalgia. La luz del verano inunda una vida que tiene sentido cuando se mira atrás a pesar de la erosión del tiempo transcurrido.

             Aquel verano de mi juventud

Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano
en las costas de Grecia?
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido
algún lugar, y el tiempo que lo ata,
su milagrosa compañía me arrastra allí,
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.

Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,
y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;
y así saberme digno del sueño de la vida.

De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,
saqueo avaramente
siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,
y la mirada fija dentro del mar.
Tan sólo ese momento indiferente.
Sellada en él, la vida.
 

domingo, 4 de junio de 2017

Elizabeth Bishop
La poeta norteamericana Elizabeth Bishop (1911-1979) es una figura difícil de clasificar en el ámbito de la poesía de su país. Pasó buena parte de su infancia en distintos lugares y eso provocó en ella un sentimiento de desarraigo que la llevó a abandonar Nueva York y recalar en Brasil, donde pasó más de catorce años y desarrolló su universo poético. En la poesía de Elizabeth Bishop encontramos el mundo cotidiano percibido sin sentimentalismo, descrito con sobriedad, pero al mismo tiempo iluminado desde una perspectiva que ahonda en los sentimientos. Es lo que ocurre con el poema que proponemos esta semana: empieza con pequeñas pérdidas para terminar con la desolación que supone saber  que vivir es el arte de aprender a perder.

                     ONE ART

The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.

I lost my mother’s watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn’t hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn’t a disaster.

– Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan’t have lied. It’s evident
the art of losing’s not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster

 

Un arte

El arte de perder se domina fácilmente;
tantas cosas parecen decididas a extraviarse
que su pérdida no es ningún desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la angustia
de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano.
El arte de perder se domina fácilmente.

Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido:
lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar.
Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue
la última o la penúltima de mis tres casas amadas.
El arte de perder se domina fácilmente.

Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aún más:
algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente.
Los extraño, pero no fue un desastre.

Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto
que amo) no habré mentido. Es indudable
que el arte de perder se domina fácilmente,
así parezca (¡escríbelo!) un desastre.

 

sábado, 27 de mayo de 2017

Javier Vicedo Alós
Esta semana volvemos a los jóvenes poetas españoles. Javier Vicedo Alós nació en Castellón en 1985. Sus estudios de filosofía impregnan su obra poética y teatral. Fue residente en la Fundación Antonio Gala y ha recibido algunos premios como el de Poesía Joven de RNE. Su línea poética se puede resumir en estas palabras: "No eres tú ni es tristeza lo que escribes, escribes la impotencia de no ser todos los hombres". Disfrutemos de este poema que nos lleva a esos domingos por la tarde en los que nada tiene sentido.

             Kind of grey

Inmóvil frente al curso de las horas

eres cuerpo enfrentado de silencio.

La tarde es un bostezo desbordado,

una larga avenida de carencias,

un horizonte que se desmorona

–ninguna luz que escape de su estricta mecánica–.

Cada amigo naufraga en su quietud.

Los libros y la música entristecen

como notas de lluvia en el silencio.

Ni aquellos labios suyos –parece– salvarían

tu figura del gris precipicio de las horas.

Eres esta intención informulable,

esta infame verdad del desconcierto:

un hombre oscuro que busca quebrar

la presencia estancada de la tarde,

y que cansado de ser hombre no sabe cómo.

Sin embargo parece que algo esperas.

Quizá estés esperando esa llamada imposible

que invite a los oficios olvidados:

las alquimias capaces de fundir

fuego, labios, altura y vida.

Pero nada acontece mientras tanto,

únicamente unas palomas

picotean en la baranda

los pedazos de tedio de la tarde:

los restos de tu vida sin proyecto.

sábado, 20 de mayo de 2017

Gloria Fuertes
Esta semana queremos sumarnos a las celebraciones por el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes (1917-1998). Para los de mi generación Gloria Fuertes es la poeta de los niños. Todavía recuerdo su imagen diferente y su voz cavernosa recitando poemas en la tele o los poemas que aparecían siempre en nuestros libros de texto de EGB. Fue mucho más tarde cuando descubrimos su otra poesía: el compromiso contra la injusticia, la rebeldía frente a los poderosos, el amor y el mal de amores, el humor y la ironía... . Siempre fue, como está escrito en su epitafio, una poeta de guardia. Para aquellos que quieran ahondar más en su figura recomendamos que visiten la web de la Fundación Gloria Fuertes, donde encontrarán multitud  de ideas para celebrar el centenario.

          Tipos de soledad

La soledad de los mendigos
que no tienen nada y son felices
-porque reconocen que tampoco tienen soledad-.
La soledad de los dioses
que tienen todo y no son felices
-porque reconocen que tampoco tienen todo-.
La soledad de los artistas famosos,
que nacieron alérgicos a los aplausos
y sufren grandes trastornos físicos en cada éxito.
La soledad de los solitarios sin vocación
condenados a cuatro paredes hogareñas
drogándose con refranes venenosos
tales como:
“Más vale estar solo que mal acompañado.”
“Si no me quiere no me merece”, etcétera.
La soledad del niño en la cocina
y su madre con “otro” en el salón,
la soledad del viejo recordando,
la vieja en el balcón.
La soledad de dos en una mesa.
La soledad de dos en una cama.
La soledad de dos, cuando uno sólo ama.

 

 
 

domingo, 14 de mayo de 2017

Ramón Gaya
Esta semana nos acercamos a la obra de un autor menos conocido como poeta que como pintor. Ramón Gaya  (1910-2005) vivió con intensidad la época de las vanguardias en Paris, pero volvió a España muy seguro de su voluntad artística y de una línea pictórica que le acercaba más a los clásicos  que al mundo del arte moderno con sus marchantes y mercadeos. La Guerra Civil marcó su vida y le llevó al exilio en Méjico como a muchos otros intelectuales. Posteriormente viajó por Europa y regresó a España, donde vivió sus últimos años. Según sus propias palabras: " Mi vida ha sido principalmente trabajo. El trabajo de una vocación, claro, no de un simple trabajo penoso y difícil, sino de una vocación irremediable, y que yo he sentido siempre, no como algo que hacía sino como algo que era, nada más." . Esa misma sinceridad desprende su poesía, honestidad que aúna dos facetas irrenunciables de su arte.
 
    Mano vacante

 

La mano del pintor —su mano viva—
no puede ser ligera o minuciosa,
apresar, perseguir, ni puede ociosa,
dibujar sin razón, ni ser activa,

ni sabia, ni brutal, ni pensativa,
ni artesana, ni loca, ni ambiciosa,
ni puede ser sutil ni artificiosa;
la mano del pintor —la decisiva—

ha de ser una mano que se abstiene
—no muda, ni neutral, ni acobardada—,
una mano, vacante, de testigo,

intensa, temblorosa, que se aviene
a quedar extendida, entrecerrada:
una mano desnuda, de mendigo.

sábado, 6 de mayo de 2017

Eeva Kilpi
Esta semana nos acompañará la autora finlandesa Eeva Kilpi. Nacida en Karelia en 1927 tuvo que huir a Finlandia cuando la Unión Soviética se apoderó de la zona al final de la Segunda Guerra Mundial. Esta experiencia fue traumática para ella y ha marcado buena parte de sus libros. La obra de esta novelista y poeta de extrema sensibilidad  se mueve en el terreno de las emociones y en la lucha de las mujeres para adquirir una independencia económica que les permita vivir una vida libre. El poema de esta semana nos ofrece una conversación íntima de una mujer que decide sobre su propia existencia.

DIME SI MOLESTO

 

Dime si molesto,
dijo él al entrar,
porque me marcho inmediatamente.
No sólo molestas,
contesté,

pones patas arriba toda mi existencia.
Bienvenido.