domingo, 20 de mayo de 2018

Un romance
Los libros de texto de nuestra infancia estaban llenos de poemas tradicionales que aprendíamos de memoria. A ese género pertenece el Romance del prisionero que nos acompañará esta semana. Se trata de un romance lírico sobre el lamento del prisionero que no puede disfrutar del esplendor de la primavera.


  Romance del prisionero

Que por mayo era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

 

 

domingo, 13 de mayo de 2018

Luis Cernuda
Traemos esta semana a un poeta de la Generación del 27 que vivió y murió en el exilio. La obra de Cernuda se mueve desde la poesía pura de sus primeros libros hasta el lenguaje más coloquial pero siempre elaborado de los últimos. Su experiencia vital, la homosexualidad, la guerra y la huida posterior hacen de su poesía una autobiografía literaria sentida y sincera. Esa sinceridad ambivalente hacia el exilio es la que expresa nuestro poema de esta semana.

       PEREGRINO

¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.

Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.
 

domingo, 6 de mayo de 2018

Martha Asunción Alonso
Esta joven poeta madrileña, licenciada en filología francesa, tiene ya una trayectoria reconocida con numerosos premios, alguno de ellos con tanto prestigio como el Adonáis en 2013, y bastante obra publicada. Actualmente compagina la docencia en Francia con la creación literaria. Su poema nos sirve para hacer un homenaje a todas esas mujeres que dieron lo mejor de sí mismas en un mundo difícil que no valoró su generosidad, su esfuerzo y su amor por los otros.

                          EL CINTURÓN DE HIPÓLITA

Una vez, siendo niña, descubrí a la mujer
que me enseñó a montar en bicicleta
tiñéndose las canas: se había puesto, porque la resistencia mancha,
una camisa azul de su marido
muerto.

El cinturón de Hipólita es aquella camisa.

Mi primera maestra, Doña Cati,
enseñó a leer a tres generaciones de españoles
a través de sus gafas, ya estando jubilada: Mi-pa-pá
es-el-más-gua-po-del-mun-do-y-mi-ma-má-la-más-fuer-te
del-pla-ne-ta-tie-rra
.

El cinturón de Hipólita es aquel par de gafas.

El día de su boda con el poeta Manuel Altolaguirre,
la poeta Concha Méndez caminó
flotando, con su traje de menta, hacia el altar
de los Jerónimos: su ramo de novia era un manojo
fresco de perejil.

El cinturón de Hipólita es aquel ramo verde.

Y el modo en que mi madre, a los cincuenta, le cambiaba las pilas
a su audífono para asistir a clases
en la universidad (las manos son las mismas que, con catorce
años, dejaran los compases y dictados
para ponerse a amasar pan).

El cinturón de Hipólita nunca lo robó Hércules.

Hércules robó el oro,
pero no la riqueza. ¿Cómo expoliar aquello que se mama,
capital invisible, indivisible, cual río
sangre abajo? Robó Heracles
el oro. Nos dejó

la nobleza.

domingo, 29 de abril de 2018

1 de mayo
En la semana del Día Internacional de los Trabajadores nos acompañará un poema de alguien que no necesita presentación: Mario Benedetti. El poeta uruguayo (1920-2009) se distinguió siempre por su compromiso con los desfavorecidos y su militancia a favor de la libertad y en contra de la opresión de la dictadura en su país, lo que le llevó al exilio. Así que en estos tiempos en los que es más necesaria que nunca la lucha contra los abusos de un mercado laboral salvaje, merece la pena leer poesía que remueve las entrañas y nos empuja a no ceder al egoísmo y defender juntos lo que es justo.

Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

compañero te desvela
la misma suerte que a mí
prometiste y prometí
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

la muerte mata y escucha
la vida viene después
la unidad que sirve es
la que nos une en la lucha

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

la historia tañe sonora
su lección como campana
para gozar el mañana
hay que pelear el ahora

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

ya no somos inocentes
ni en la mala ni en la buena
cada cual en su faena
porque en esto no hay suplentes

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

algunos cantan victoria
porque el pueblo paga vidas
pero esas muertes queridas
van escribiendo la historia

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero.

 

domingo, 22 de abril de 2018

La fiesta de los libros
Para celebrar el Día del Libro nos acompañará la obra de la poeta cordobesa Ángeles Mora (Rute, 1952). Su dilatada obra ha recibido numerosos premios, entre ellos el Nacional en la modalidad de Poesía. El poema de esta semana convierte a los libros en parte fundamental de nuestra historia íntima, de la construcción de nuestra identidad. Que no pase un día sin que leamos cualquier libro, mejor bueno que malo, pero un libro. No hay vida sin los libros. ¡Feliz fiesta!

COMPAÑÍAS

 

Los libros que he elegido entre todos los libros,

que acaso me buscaron por rutas misteriosas.

Libros que me llevaron en secreto

por senderos del bosque, por rincones perdidos,

calles, encrucijadas, luces

                                            y sombras, vidas

arrojándome al mundo.

 

Las manos que me toman, que yo tomo entre todas

las posibles corrientes sobre el río.

Entre todas las lluvias que he cruzado,

unos brazos tendidos, al fondo de mis pasos,

como un impermeable rojo

puede unirme al olvido.

 

Los labios que me besan, los besos que me hablan.

Una voz entre todas las voces en mi oído.

Una ciudad tan sólo, una sola mirada.

Y los campos, de plumas,

y de amor, las batallas.

domingo, 15 de abril de 2018

Mimnermo de Colofón
El poeta vivió en el siglo VII a. C., pero los escasos versos de su obra que han llegado hasta nosotros reflexionan sobre los temas que han preocupado al hombre en cualquier época: la fugacidad de la vida, el fin de los placeres y el espanto que provoca envejecer. Su obra es una invitación a disfrutar de la existencia concentrada en los dones de Afrodita. Este espíritu fue recogido en Roma por el carpe diem de Horacio y después por toda la tradición occidental de la poesía elegíaca.
 
ἡμεῖς δ΄͵ οἷά τε φύλλα φύει πολυάνθεμος ὥρη

ἔαρος͵ ὅτ΄ αἶψ΄ αὐγῆις αὔξεται ἠελίου͵

τοῖς ἴκελοι πήχυιον ἐπὶ χρόνον ἄνθεσιν ἥβης

τερπόμεθα͵ πρὸς θεῶν εἰδότες οὔτε κακὸν

οὔτ΄ ἀγαθόν· Κῆρες δὲ παρεστήκασι μέλαιναι͵

ἡ μὲν ἔχουσα τέλος γήραος ἀργαλέου͵

ἡ δ΄ ἑτέρη θανάτοιο· μίνυνθα δὲ γίνεται ἥβης

καρπός͵ ὅσον τ΄ ἐπὶ γῆν κίδναται ἠέλιος.

αὐτὰρ ἐπὴν δὴ τοῦτο τέλος παραμείψεται ὥρης͵

αὐτίκα δὴ τεθνάναι βέλτιον ἢ βίοτος·

πολλὰ γὰρ ἐν θυμῶι κακὰ γίνεται· ἄλλοτε οἶκος

τρυχοῦται͵ πενίης δ΄ ἔργ΄ ὀδυνηρὰ πέλει·

λλος δ΄ αὖ παίδων ἐπιδεύεται͵ ὧν τε μάλιστα

ἱμείρων κατὰ γῆς ἔρχεται εἰς Ἀΐδην·

ἄἄλλος νοῦσον ἔχει θυμοφθόρον· οὐδέ τίς ἐστιν

ἀνθρώπων ὧι Ζεὺς μὴ κακὰ πολλὰ διδοῖ.

 

    

 

Nosotros, como las hojas que en la florida

 

primavera brotan ante el sol súbitamente,

 

de la flor juvenil así, por breve tiempo

 

gozamos, ignorando de parte de los dioses

 

el bien y el mal. Pero las negras Keres, al lado

 

nuestro marchan, portando la hastiante vejez,

 

y otra la muerte; efímero duró el fruto en sazón

 

de juventud, el sol brillando ante la tierra.

 

No bien la estación llega su plazo a cumplir,

 

preferible es morir que continuar con vida.

 

No faltarán dolores; unas veces la casa

 

cae en ruinas y así la miseria nos hunde;

 

o se mueren los hijos, y qué nos resta sino

 

marchar hacia su búsqueda en el Hades; tiene otro

 

de enfermedad roído el corazón: no existe

 
                                          entre los hombres quién de Zeus no sufra males.


domingo, 8 de abril de 2018

Amalia Bautista
Nos acompañará esta semana la poeta madrileña Amalia Bautista (1962). Licenciada en Ciencias de la Información,  tiene publicados numerosos poemarios y ha participado en varias antologías. Es la suya una poesía de línea clara y aparente sencillez no exenta de misterio. Ese es el tono del poema de la semana: amor y nostalgia.

Luz del mediodía

 

Ni tu nombre ni el mío son gran cosa,

sólo unas cuantas letras, un dibujo

si los vemos escritos, un sonido

si alguien pronuncia juntas esas letras.

 

Por eso no comprendo muy bien lo que me pasa,

por qué tiemblo o me asombro,

por qué sonrío o me impaciento,

por qué hago tonterías o me pongo tan triste

si me salen al paso las letras de tu nombre.

 

Ni siquiera es preciso que te nombren a ti,

siempre nombran la luz del mediodía,

la fruta, el paraíso

antes de la expulsión.